Qué es el síndrome del niño hiperregalado y cómo prevenirlo

Sindrome niño hiperregalado

El síndrome del niño hiperregalado muestra la nueva filosofía de consumo presente en el contexto actual. Una tendencia que produce grandes carencias afectivas en los niños. Puesto que la autoestima no es el resultado del efecto de acumulación de regalos. Sino que el amor propio crece a partir de un regalo mucho más importante: que los padres compartan tiempo con el niño es el verdadero reto de bienestar. El síndrome del niño hiperregalado puede empezar a prevenirse incluso desde el embarazo, teniendo presente qué es prioritario y secundario en cada momento.

Las consecuencias del niño hiperregalado no solo se notan en presente en forma de falta de tolerancia hacia la frustración y el chantaje emocional fruto de rabietas que reflejan una llamada de atención. Sus efectos futuros son todavía más negativos: adultos que confunden la felicidad con el materialismo del consumo. El síndrome del niño hiperregalado también resta importancia a valores tan esenciales como el esfuerzo y la constancia.

A veces, detrás de la saturación de juguetes se esconde la actitud de aquellos padres que se sienten culpables por no poder compartir tantos espacios con el niño. La realidad es que la conciliación laboral resulta un reto muy complejo en la sociedad moderna. Sin embargo, en este caso, lo importante es buscar la calidad de tiempo a través de experiencias compartidas en familia. El exceso de consumo produce además necesidades artificiales. Es decir, necesidades que son creadas por el contexto cultural y social.

Cómo moderar el consumo de juguetes

La acumulación de juguetes refuerza el egoísmo infantil puesto que el niño no aprecia aquello que realmente posee. ¿Cómo prevenir el síndrome del niño hiperregalado? En primer lugar, es conveniente priorizar compras útiles, por ejemplo, ropa, detalles de decoración para el dormitorio, libros, juegos pedagógicos, discos de música infantil, una colonia para el niño… Es decir, intenta poner una atención especial en el carácter pragmático de las compras. Antes de comprar algo nuevo piensa en el porqué y el para qué de esa acción.

A su vez, también puedes reducir el número de regalos de Reyes Magos a cuatro detalles concretos, por ejemplo. Además, durante la Navidad y los cumpleaños es muy conveniente que hables previamente con aquellos familiares que también van a hacer algún regalo al niño para orientarles en aquello que realmente necesita. Seguro que agradecen que les des ideas porque no siempre es fácil acertar en la elección de la sorpresa.

Existen muchos motivos para tomar conciencia de cómo es importante prevenir este síndrome. Una de las razones es el ahorro para mejorar la economía doméstica priorizando los gastos esenciales. Además, también evitas el desorden que es una consecuencia lógica de la acumulación de cosas en casa.

Pero además, no solo hay que analizar el síndrome del niño hiperregalado poniendo el foco de atención en el bebé sino que conviene atender la raíz de este conflicto: la actitud de los padres. En una situación de este tipo, es posible que la raíz de este exceso de regalos esté en la culpa de no compartir tanto tiempo con el niño. En este caso, es importante comprender que el esfuerzo del trabajo es la mayor inversión de estabilidad para una familia. Es  decir, el trabajo también es un acto de amor.

Jugar con tu hijo, el mejor regalo

Jugar con tu hijo, el mejor regalo

El consumo material produce una satisfacción puntual. Sin embargo, el recuerdo de los juegos compartidos perdura en el tiempo dejando una memoria agradable en el corazón del niño. Es recomendable que establezcas rutinas específicas en las que compartas tiempo con tu hijo. Por ejemplo, léele un cuento todas las noches.

Las experiencias educan, fomentan emociones, producen sentimientos y alimentan los lazos afectivos. La película «Diario de una Niñera», protagonizada por Scarlett Johansson y Laura Linney es una historia pedagógica para tomar conciencia de cómo el síndrome del niño hiperregalado solo alimenta las carencias afectivas. Porque aquello que realmente aporta la felicidad no es el dinero. Sino algo más profundo: el amor.Describe la historia de Annie Braddock, una niñera que viaja desde Nueva Jersey hasta Nueva York para trabajar como niñera de una familia acomodada con muchos lujos materiales pero con grandes vacíos emocionales.

El síndrome del niño hiperregalado es paralelo al síndrome de la ocupación constante propio de los adultos en la era moderna. Un síndrome que lleva a la idea de que la felicidad conecta con la productividad permanente en la que los hijos notan la ausencia de sus padres.

Además, no solo tu hijo necesita de tu tiempo. Tú mismo necesitas tener espacios para la calma. El estrés crónico altera el estado de ánimo. Perjudica la calidad de vida familiar. El tiempo es limitado. Por tanto, cada minuto es un regalo en sí mismo. Uno de los objetivos de nuevo año más saludables es compartir más tiempo con el bebé y evitar el sindrome de niño hiperregalado.