Cosas que cambian al tener el segundo hijo

Tener segundo hijo cambios

La maternidad es una experiencia que va evolucionando a partir de diferentes circunstancias. Son muchas las cosas que cambian cuando tienes tu segundo hijo. Por ejemplo, en este momento tienes más experiencia y seguridad en ti misma. Sin embargo, también estás condicionada por la vivencia previa de un embarazo. Y de un parto que si ha sido molesto, puede motivarte a vivir esta nueva etapa con más miedo.

En ese caso, recuerda que cada embarazo es diferente. Y por tanto, conviene no comparar experiencias. Al tener el segundo hijo también notas un cambio en tu economía doméstica. Y es que, con la llegada del primer bebé son muchos los gastos que deben hacerse para acondicionar el hogar y comprar los productos necesarios.  Por el contrario, es muy posible que con el segundo hijo puedas aprovechar todas aquellas primeras compras. Al menos, siempre que entre el primer y el segundo hijo exista una diferencia de edad suficiente. De lo contrario, si el hijo mayor todavía duerme en cuna, tendrás que comprar otra nueva para el segundo bebé. O un nuevo cochecito de paseo.

Cuando llega el primer hijo, son muchos los cambios que experimentas en tu vida. Sin embargo, estos cambios tienen más que ver con el hecho de romper con una rutina de vida en la que has tenido una independencia y ahora, surge la necesidad de poner la atención en el cuidado del bebé durante la mayor parte del tiempo. Cuando tienes a tu segundo hijo esta parte ya la tienes muy asumida. Sin embargo, también notas los cambios aunque en un orden distinto.

Diferencias que vives al tener el segundo hijo

Por ejemplo, ahora notas la diferencia que existe entre organizar tu tiempo para cuidar a un niño o atender a dos. Puesto que las necesidades se multiplican. Tienes que lidiar además con circunstancias añadidas. Por ejemplo, que el hermano mayor pueda sentir el síndrome del príncipe destronado y sufra celos hacia su hermano menor. Algo que es muy natural pero que a veces, produce cierta culpabilidad en los padres.

Tal vez pensaras que ya lo sabías casi todo sobre el cuidado del bebé. Y, sin embargo, con el segundo hijo descubres todo lo que te queda por aprender, sencillamente, porque cada niño tiene su carácter.

La conciliación de la vida de pareja con el cuidado de los hijos se vuelve cada vez más compleja en esta etapa. Las salidas al cine y cenas en restaurante para dos, son cada vez más espaciadas en el calendario. Ya que no es lo mismo pedir a los abuelos que se queden cuidando de un niño que de dos.

Psicologia del miedo

Psicología del segundo embarazo

Es muy posible que durante el primer embarazo te anticipases a las etapas y, sin embargo, sí vivirás con más tranquilidad el segundo embarazo. Tienes una experiencia previa que te da una seguridad sobre los ciclos y vivencias. Si guardaste la ropa premamá del primer embarazo, podrás seguir utilizándola ahora. Comprobarás que las modas no cambian tanto.

Si para cualquier madre o padre, la llegada de un primer hijo es una experiencia de amor inexplicable, con la llegada del segundo hijo descubren que el cariño se multiplica. Pero también, puede ocurrir que la paciencia se agote antes. Porque el cansancio también es mayor. Y la edad, tampoco es la que tenías en tu primer embarazo (aunque no haya pasado mucho tiempo desde entonces).

En este momento te das cuenta de que organizar tu agenda sin que ocurran imprevistos de por medio, es cada vez más difícil. Ya has vivido en más de una ocasión la experiencia de tener que cancelar un plan en el último momento por algún incidente en el hogar.

Cuando quedas con aquellas amigas que también tienen hijos, los temas de maternidad son cada vez más omnipresentes. Y en muchos momentos, puedes echar de menos tener otras conversaciones. De hecho, es muy sano que desconectes de tu rol de madre para recordar que también eres mujer, pareja, hija, hermana, amiga, trabajadora, estudiante…

Tener un tercer hijo

Y si ya antes de quedarte embarazada del primer bebé te preguntaban cuándo pensabas formar una familia, ahora que ya tienes el segundo, será habitual que te pregunten si piensas tener más hijos. En ese caso, recuerda que tu intimidad es tuya y no tienes por qué dar explicaciones si no lo crees conveniente. Intenta no tomarte estas preguntas como algo personal.

En realidad, son cuestiones que no se hacen con una mala intención sino que son fruto de los convencionalismos sociales en relación con la familia y la felicidad. Por tanto, si alguien es insistente con ese tema, entonces, puedes explicarle de un modo asertivo que si en algún momento tienes alguna noticia que comunicarle al respecto, lo harás por iniciativa propia. Pero prefieres vivir el momento. Y no adelantarte a los tiempos.