Consejos para dormir al bebé cada noche

Cómo dormir a un bebe

Una de las mejores medidas para potenciar el descanso del bebé es elegir una habitación tranquila. En todas las casas hay dormitorios que son más silenciosos que otros. Entonces, elige ese para él. Si el bebé duerme en vuestra habituación durante los primeros meses, no te preocupes porque los ruidos cotidianos no perturban su ánimo. Sin embargo, sí es muy importante que crees unas condiciones de oscuridad en el dormitorio para invitar al sueño. La habitación debe ventilarse cada día, para que se renueve el aire de la estancia en invierno y verano. Esto es vital para el bienestar del niño. También es agradable la textura del propio pijama o la sensación de sábanas limpias. Las texturas del contacto con la piel crean sensaciones agradables.

Como medida de seguridad, recuerda que la cuna del bebe debe estar situada lejos de la ventana. Este punto es potencialmente peligroso puesto que cuando el bebé puede levantarse sujetándose a los barrotes, existe un posible peligro de que abra la ventana o se enrede en las cortinas.

Algunos especialistas recomiendan cuando el niño ya duerme en su propia cama, elegir un saco de dormir en lugar de una manta puesto que con el primero no existe riesgo de que, durante el movimiento nocturno, la manta termine tapando la carita del niño. El niño debe dormir en su cuna solo. Sin juguetes que le hagan compañía. Tampoco debe haber cadenas de sujeción del chupete.

¿Cuál es la mejor posición para potenciar el descanso infantil? El bebé debe dormir boca arriba, con la sujeción sobre su espalda. Esta postura también es saludable para prevenir el riesgo de muerte súbita. Además, antes de meter al bebé en la cuna puedes aprovechar para acunarle en brazos y cantarle una nana. Este contacto de cariño también crea una disposición de descanso en el bebé.

Consejos para que el bebé duerma bien

Intenta establecer una rutina de horarios que sean la base de la agenda infantil y cumple estos hábitos en la medida de lo posible puesto que la rutina es lo que da estabilidad al niño. Si el bebé llora durante la noche, acércate a la cuna para que sepa que estás ahí. Además, también puedes colocar una luz de acompañamiento para que el bebé no tenga miedo durante la noche y se sienta más seguro. Esta luz es complementaria a modo de ambientación, ilumina la zona próxima a la cuna y no implica encender la luz general del cuerpo.

Es importante no poner ningún tipo de almohada, ni de cojines en la cuna. El bebé no los necesita cuando está tumbado. Podrían dañar su postura corporal. Además, cuando el bebé disfrute de las siestas habituales de día es recomendable que duerma en un espacio que no está completamente oscuro. De este modo, el niño también se acostumbra a los cambios de ritmo de día y noche. Además, durante el día también es recomendable continuar con la rutina de vida propia de una casa, es decir, no interrumpir los ruidos habituales que pueden producirse al cocinar, poner el aspirador o escuchar la radio, por ejemplo. Este sonido ambiente marca la diferencia del día y la noche.

Además, ten presente que cada bebé tiene su propio ciclo de sueño. Por esta razón, observa las necesidades del niño. Además, respecto de la hora de ir a dormir, también puedes hacer una pequeña excepción al acostar al bebé un poco más tarde durante el verano. Sin duda, los largos días de luz solar de esta estación marcan un claro contraste respecto del invierno cuando oscurece muy pronto.

Pautas para descansar un bebe

Pautas para un correcto descanso infantil

Durante el invierno y primavera, puedes acostar al bebé alrededor de las 20:30. Establece un ritual previo al sueño, una forma de despedir el día que se convierta en familiar para el bebé.

Al cantar una canción al bebé, la finalidad de esa entonación no es tanto que el niño se duerma con esa melodía, sino crear una invitación hacia la relajación. Y también, crear estímulos que ayudan al niño a identificar que el momento del descanso está cerca. Y además de ello, ten presente que el bebé también puede despertarse de noche por motivos específicos, por ejemplo, tiene hambre, tiene fiebre, está incómodo en su posición, tiene calor o no se encuentra bien. Si optas por la lactancia, el momento de darle el pecho al bebé también es más cómodo durante la noche que darle el biberón porque en ese caso, no se desvela.

Además, recuerda que el bebé no necesita un edredón nórdico en la cuna. Puede producirle un exceso de calor. Elige un colchón con funda extraíble para poder lavarla cómodamente en la lavadora. Además, así como es recomendable cambiar de lado el colchón de la cama, puedes hacerlo en la cuna. Estos consejos te ayudarán a que tu bebé, y tú también, tengáis dulces sueños. Su descanso también es el tuyo y si el bebé duerme bien tu también.